Mantenimiento
Integral

Mantenimiento integral de edificios

Mas de 40 años de experiencia en el mantenimiento integral de edificios.

Un equipo formado por profesionales de la arquitectura e ingenieria, con técnicos y técnicas especialistas en cada área, 

se encargarán del correcto mantenimiento de las instalaciones.

Somos especialistas en limpieza y mantenimiento

Preguntas frecuentes sobre mantenimiento integral de edificios

Las instalaciones térmicas de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria están sujetas al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), que obliga a un mantenimiento periódico realizado por empresa habilitada. Lo mismo ocurre con las instalaciones de gas, las eléctricas de baja tensión en locales de pública concurrencia y las de protección contra incendios.

Cada una tiene su propia periodicidad y su propio registro documental. El punto que suele pillar desprevenido al titular del edificio es que la responsabilidad legal es suya, no de la empresa mantenedora: en una inspección lo que se exige es el libro de mantenimiento al día y el certificado de la empresa habilitada. Por eso conviene que quien haga el mantenimiento esté inscrito en el registro industrial correspondiente y lo pueda acreditar.

El preventivo son las revisiones programadas que se hacen aunque no haya avería; el correctivo es la reparación cuando algo ya ha fallado. El preventivo tiene coste fijo y previsible, el correctivo llega cuando llega y casi siempre en el peor momento.

El ahorro no está solo en la factura de la reparación. Una caldera sin mantenimiento consume más combustible para dar el mismo calor, y una avería en temporada alta implica parada del servicio, urgencia y a veces sustitución completa en lugar de reparación. En instalaciones térmicas el preventivo además es obligatorio, así que la elección real no es si hacerlo, sino si se hace con un plan documentado o a salto de mata.

Depende del tamaño del edificio. A partir de cierto volumen, gestionar cinco o seis gremios distintos —calefacción, fontanería, electricidad, albañilería, climatización— consume más tiempo de gestión interna del que parece, y deja huecos de responsabilidad cuando un problema toca a dos oficios.

Con un contrato integral hay un solo interlocutor, un plan de mantenimiento común para todas las instalaciones y un historial unificado del edificio. LIMASA cubre calefacción, fontanería, electricidad y albañilería con técnicos especialistas por área y con un equipo de arquitectura e ingeniería detrás. La ventaja práctica es que cuando algo falla no hay que averiguar a quién llamar ni discutir de quién era la competencia.

No. El mantenimiento de generadores de calor requiere que la empresa esté habilitada como empresa mantenedora de instalaciones térmicas, y la biomasa tiene particularidades propias: gestión de cenizas, limpieza del intercambiador, sistema de alimentación de combustible y control de la combustión.

LIMASA mantiene calderas de combustibles fósiles, calderas de biomasa y grupos de cogeneración, y dispone de las actas de empresa mantenedora e instaladora térmica inscritas en el registro industrial. En cogeneración el motor se mantiene según lo que especifique el fabricante, además de lo que marque el plan general de la instalación. Si el edificio tiene equipos con gases fluorados, hace falta además certificación específica de manipulación.

Un grupo electrógeno necesita arranques de prueba periódicos con carga, revisión de niveles y del sistema de arranque, y comprobación del estado del combustible almacenado. Sin pruebas regulares, la probabilidad de que no arranque el día que hace falta es alta.

El fallo más común no es mecánico sino de combustible: el gasóleo almacenado se degrada y genera lodos que obstruyen el circuito. Por eso el plan de mantenimiento incluye control del estado del depósito además de la parte mecánica. La periodicidad la marca el fabricante y el uso previsto del equipo, pero un grupo de emergencia en un edificio de pública concurrencia se prueba con frecuencia mensual como criterio habitual.

La empresa mantenedora prepara la instalación, mantiene el libro de mantenimiento al día y emite los certificados que le corresponden. Las inspecciones periódicas reglamentarias las realiza un organismo de control autorizado independiente, que no puede ser la misma empresa que mantiene.

En la práctica, lo que aporta el mantenedor es que cuando llega la inspección todo está en orden: registros completos, actuaciones documentadas y deficiencias anteriores subsanadas. Una parte importante de las no conformidades en inspección no son fallos técnicos, sino documentación incompleta o revisiones sin registrar. Eso se evita con un plan de mantenimiento bien llevado desde el principio.