Limpieza de Edificios
Despreocúpese de todo
Visitaremos previamente sus instalaciones y se hará un estudio de sus necesidades, junto a una propuesta de organización del servicio de limpieza.
Para ello tendremos en cuenta los tipos de suelos, m2 de superficie, tránsito de las instalaciones… Cada instalación es única y requiere un servicio de limpieza a medida.
Tanto la maquinaria y productos utilizados, como el personal en constante formación son garantía de calidad en Limasa.
- Mantenimiento integral de limpieza.
- Limpieza de cristales.
- Zonas comunes, ascensores y escaleras.
- Limpieza de elementos decorativos.
- Abrillantado de suelos.
- Limpieza de garajes.
- Eliminación de grafitis.
- Limpiezas de obras.
- Servicios extraordinarios.
- Suministro de higiénicos, bacteriostáticos o unidades higiénicas.
- Lavandería y amenities.
- Control de plagas con los adecuados tratamientos de desinfección y desinsectación.
Somos especialistas en limpieza y mantenimiento
Preguntas frecuentes sobre limpieza de edificios y oficinas
¿Cada cuánto hay que limpiar las zonas comunes de un edificio de oficinas?
Las zonas de uso intensivo —aseos, recepción, ascensores y accesos— se limpian a diario, normalmente antes de la apertura o después del cierre. Las zonas de paso y despachos admiten frecuencias menores según ocupación.
La frecuencia real se dimensiona por número de usuarios y por tipo de superficie, no por metros cuadrados. Un edificio con 200 personas y un turno concentrado necesita más intervenciones al día que uno de la misma superficie con ocupación repartida. A eso se suman las tareas periódicas que no son diarias: cristales, tratamiento de suelos, limpieza de luminarias y trabajos en altura, que se planifican por calendario mensual o trimestral.
¿Qué pasa con el personal de limpieza actual si cambiamos de empresa?
En el sector de limpieza de edificios existe subrogación obligatoria: la empresa entrante asume al personal adscrito al centro con su antigüedad y condiciones, según el convenio colectivo aplicable.
Esto es importante en un cambio de proveedor por dos motivos. El primero es que el equipo que conoce el edificio no desaparece, lo que reduce mucho el periodo de adaptación. El segundo es que el coste de personal está en gran parte determinado de antemano, así que las diferencias entre ofertas suelen estar en la estructura de supervisión, los medios materiales y la organización del servicio, no en el precio hora del operario.
¿La empresa de limpieza trabaja en horario de oficina o fuera de él?
Se puede organizar de las dos formas y lo habitual es combinarlas. Las tareas que generan ruido o requieren mover mobiliario se hacen fuera del horario de trabajo; el mantenimiento de aseos y la reposición de consumibles se hace en horario de oficina.
La decisión depende de si el edificio tiene control de accesos fuera de horario y de quién asume la apertura. Trabajar de noche o a primera hora exige llaves, alarmas y un protocolo de acceso acordado con el cliente. Trabajar en horario de oficina es más sencillo de gestionar pero implica presencia del personal mientras el edificio está ocupado, lo que requiere mayor coordinación.
¿Se incluyen los productos y el material de limpieza en el precio, o se facturan aparte?
Los productos, la maquinaria y el material de limpieza van incluidos en el precio del servicio. Lo que suele facturarse aparte son los consumibles de aseo: papel higiénico, toallas de manos, jabón y bolsas.
Conviene dejarlo claro en el contrato porque es una fuente habitual de discusión. Hay dos modelos: que el cliente compre los consumibles y la empresa solo los reponga, o que la empresa los suministre y los facture por consumo. El segundo suele salir mejor cuando hay varios centros, porque unifica proveedor y evita roturas de stock.
¿Qué diferencia hay entre limpieza y desinfección, y cuándo hace falta la segunda?
La limpieza retira la suciedad visible; la desinfección elimina microorganismos mediante productos biocidas autorizados. Son operaciones distintas y la desinfección solo es efectiva sobre una superficie previamente limpia.
En un edificio de oficinas la desinfección rutinaria se aplica a puntos de contacto frecuente: manillas, pulsadores, grifería y superficies de aseos. La desinfección como tratamiento específico —nebulización, tratamiento de conductos o actuación tras un brote— es un servicio aparte que requiere productos inscritos en el registro oficial de biocidas y personal con la formación correspondiente.
¿Cómo se controla que la limpieza se está haciendo bien?
Mediante supervisión presencial y un sistema de registro documentado. En servicios certificados bajo ISO 9001 existen partes de trabajo, inspecciones planificadas y un canal de incidencias con plazos de respuesta acordados.
Lo que marca la diferencia en la práctica es la figura del supervisor y su frecuencia de visita. Un servicio sin supervisión depende por completo del criterio del operario; uno con mando intermedio tiene revisiones periódicas, detecta desviaciones antes de que las detecte el cliente y deja constancia escrita. En contratos con administraciones públicas este seguimiento suele ser exigible y se reporta de forma periódica.
